El vino se pone la mascarilla ante el coronavirus

La pandemia (estatus que alcanzó el 11 de marzo por parte de la OMS) de coronavirus (Covid-19) está afectando a todos los sectores de la economía y el vino no está siendo ajeno, ni mucho menos, a sus consecuencias. A las iniciales cancelaciones de ferias y otros eventos vitivinícolas, anuncios de modificaciones de sus fechas y cierto nerviosismo y expectación en los mercados por ver cómo se comportaba, fundamentalmente, la demanda de los países importadores, se ha sumado, de forma precipitada, una paralización casi total de Europa y de buena parte del mundo para tratar de frenar los contagios.

El sector ha respondido a la situación con mucha responsabilidad. “Por el momento, muchas bodegas siguen trabajando a nivel productivo de forma habitual, tal y como permite la situación. Afortunadamente hay trabajos en bodega muy automatizados. No obstante, se ha implantado el teletrabajo en muchas de ellas para las oficinas, departamentos comerciales, marketing…”, explica Benítez.

Por su parte, la directora de la Organización Internacional del Vino de España (OIVE), Susana García, insiste en la sensación de que, con la enfermedad, “llueve sobre mojado” para el sector del vino, por lo que 2020 va a ser un “año muy complicado”. A la paralización exterior, se suma el golpe que va a suponer para el consumo interno.

Fuente: todovinos.cl